Top ↑ | Archive | ¿?

Wiphala

"Al mismo tiempo comprendí que la base de su pesimismo no era desprecio del mundo, sino desprecio de sí propio, pues si bien hablaba sin miramientos y con un sentido demoledor de instituciones y personas, nunca se excluía a sí , siempre era él mismo el primero contra quien dirigía sus flechas, era él mismo el primero a quien odiaba y negaba…"

- El lobo estepario, Hermann Hesse (via factanonverba)

(vía trovando)

demidiscoteca:

Flopa Manza Minimal
Flopa Manza Minimal
Azione Artigianale, 2003
320 kbps. | 85 MB aprox.

Sigamos, entonces, en esta aventurilla que comenzamos iniciada esta semana, esa que nos propone recorrer algunos proyectos en los que se haya involucrado la dulce voz de una mujer, esa musa siempre presente en nuestras almas pero por ahora ausente en estas columnas; injusticia esta que como bien explicamos en el pasado post, buscamos remediar a partir de la publicación de algunos álbumes en los que su figura haya sido fundamental, importantísima, necesaria. Son álbumes -lo vieron en nuestra pasada recorrida, lo verán hoy- en los que la presencia femenina es una que lejos está de ser secundaria, decorativa, sino que su sensibilidad muy particular, su idiosincrasia única, moldean las músicas allí escuchadas de una manera muy distinta a lo que podemos escuchar cuando la banda tiene puro olor a huevo (?). Cuando lo que se propone es una forma de hacer las cosas con más acento en lo acústico, lo reposado, lo agreste, ahí no hay quien le gane a las muchachas, poseedoras de una sensibilidad particular que es difícil comprender, posiblemente porque no somos mujeres, claro (?) pero que es fácil de ver, tal como lo será en la ocasión que hoy nos convoca y que es una muy especial para quien esto escribe, como lo será seguramente para todos ustedes, los que elijan leer y los que sólo se dispongan a la escucha. Porque lo que aquí repasaremos es uno de los mejores discos que hayan aparecido en nuestro país en los últimos años, un álbum que desde una humilde aparición, desde una existencia tan azarosa como sencilla, se alzó por entre toda la mediocridad para estampar su nombre en el pabellón que sólo se le reserva a lo eterno. Es por eso justamente que hoy volvemos a quebrantar aquel juramento que repasamos hace poco, el de abstenernos de publicar discos que hayan sido (y sigan siendo) financiados con el esfuerzo, con el sudor de unos pocos en pos de proseguir metiéndole el dedo a la industria (?). Sucede que la necesidad de hablar de un álbum como el que hoy presentaremos se vuelve inexorable, cada vez más difícil de evitar, más complejo de soslayar todo cuanto nos ha ocasionado y nos sigue ocasionando toda vez que optamos por volver a las melodías allí contenidas. Más todavía cuando quien escribe estas líneas pudo ser testigo dilecto -como lo fuimos todos los que vivimos este período mágico- de la génesis, el suceso, la desaparición e incluso la reaparición del grupo (trío, mejor dicho) que dio a luz estas composiciones maravillosas, y por tanto también hemos sido contralores de la aparición de estos temas en forma embrionaria y su paulatino e indetenible crecimiento hasta volverse verdaderos himnos hoy imposibles de evitar cuando se habla de aquel momento histórico tan bello, tan hermoso para el (como siempre digo) mal llamado under porteño. ¿De qué momento hablamos? Pues de la era pre Cromañón, antes de que aquella tragedia horrenda quitara no sólo la vida de un montón de pibes inocentes sino también cercenara -merced a la cola de paja de funcionarios y opinión pública- una movida independiente que se encontraba en un proceso de ebullición lento pero determinado. Tras esos luctuosos y lamentables hechos tuvieran la desgracia de aparecerse en nuestras vidas, la expresión se retrajo tal como fueron desapareciendo los espacios, y nos perdimos de un momento aún más histórico, aquel que parecía vislumbrarse donde las bandas pequeñas se transformaran en grandes y cambiaran el panorama de un rock ya entonces anquilosado, y hoy todavía más. Aquel tiempo parecía idílico, casi imposible, y quizás -visto todo tras el cristal de aquel desastre que se llevó mucho más que vidas humanas- lo fuera. Probablemente por eso, contar hoy las historias que quienes tuvimos la oportunidad de vivir ese tiempo trasuntamos como una suerte de mitología, como una construcción que acrecentaba el sentir de que estábamos ante una oportunidad única, resulta casi ficcional, una hermosa colección de irrealidades que se asemejan a aquellas que nos contaban nuestros mayores y creíamos exageradas por el paso del tiempo que todo lo transforma en cuento. Ese sea tal vez el sentimiento de todos aquellos que hoy nos acompañen a través de una historia que, aunque comenzó un poco antes, tuvo su reflejo discográfico hace justo una década. Diez años pasaron desde que tres amigos se reunieron y, desde la honestidad y la simpleza, dieron luz a un puñado de canciones sin las que se nos hace muy difícil pensar aquella era, que son un reflejo de todo aquello que pasó, como una especie de banda de sonido de un tiempo que ya no está pero vive en esos temas como si fueran directos recuerdos. De allí parte, entonces, nuestro homenaje a un momento, una pausa en el tiempo, una preciosa burbuja musical en la que creíamos que todo era posible justamente porque había gente que podía hacer música así, humilde, sincera y atronadoramente sencilla, casi ingenua pero a su vez significativa y que -como la buena música, como siempre lo decimos- casi que habla por todos nosotros en su lírica, en su sonido, en sus sensaciones y en la manera de mostrarlas. Esto que queremos contarles, decíamos, empezó hace un buen tiempo. Resulta difícil, habida cuenta de haber vivido todo esto de corrido momento a momento, día a día y año a año, pensar que ya una década transcurrió y que esa década misma es un lapso temporal bastante grande, una buena porción de cualquier vida, pero así es amigos, así que a sentirnos viejos chotos se ha dicho (?).

Corría el año 2002. Los Fabulosos Cadillacs estaban separándose, y presentaban el álbum doble en vivo con el que se despedirían inicialmente, Hola/Chau, por todo el país y también por Latinoamérica. A la vuelta de aquella gira, el grupo se desintegraría merced a sus conflictos internos, pero mucho más nacería de esa diáspora -como suele ocurrir- que sólo dolor y luto por la desaparición de una banda tan señera. Prueba de esto fue la iniciativa del entonces guitarrista de los Cadillacs, el señor -del que alguna vez algo hemos dicho por acá- Ariel Gustavo Sanzo, mejor conocido por su nom de plume Ariel Minimal. Para esos días, la banda principal de Ariel, el entonces quinteto Pez, llevaba unos casi diez años de sugestiva, esquiva y cambiante existencia, por lo que no hablamos estrictamente de aquel grupo (al que alguna vez le haremos honor por acá, supongo) sino de una idea que este inquieto enano (?) tuvo al regresar de la tournée cadillac. Aparentemente, durante los muchos viajes del grupo por provincias y países cruzando fronteras, llevando música, los oídos de Minimal se habían visto aderezados por las agrestes y sencillas canciones de una cantautora de la que poco se sabía pero mucho se hablaba. Esta chica se llamaba Florencia Lestani, pero se hacía llamar por el (por demás llamativo) apodo que había tenido toda su vida, Flopa. A rigor de verdad, para esa altura, Flopa había dejado un poco de lado la guitarra en pos de dedicarse a su verdadero amor, la poesía; pero cada tanto la ex bajista de Mata Violeta y Barro (dos bandas de distintos momentos de los ‘90 que muchos recuerdan pero pocos han escuchado) mataba el vicio de las seis cuerdas con temas acústicos que grababa en CDs artesanales y regalaba a sus amigos. Fue precisamente uno de esos discos el que llegó a manos de Minimal, que enloquecido por la poética y la voz -extraña, grave, solemne pero dulce- de Flopa, se propuso que muchos más debían escucharla. Como primer paso, llamó a su incansable compinche -uno de quien ya hemos hablado por acá- Mariano Manza Esain. Manza, por esos días, era el sonidista y productor de Pez y estaba dando nacimiento a su nuevo proyecto Valle De Muñecas tras la disolución de los geniales Menos Que Cero que también capitaneaba. La propuesta era simple: armar una banda para tocar las canciones de esa cantautora misteriosa a la que, además, Ariel ya había llamado para decirle que había estado escuchando su disco; disco que, claro, no existía (!). Se fueron juntando de a poquito, en torno a un tema que sería himno, el bellísimo “Sonajeros”, y a otro que también se transformaría en eternidad y que había aportado a la mezcla su porción pelada (?), “Dejadez”. A tres voces, tres guitarras, despojados, armonizando, con simpleza franciscana y potencia sentimental increíble, el eje del grupo fue creciendo, cambiando, modificándose. De a poco dejarían de ser la banda soporte de Flopa para transformarse en un trío. En este sentido, la responsabilidad instrumental y compositiva se repartiría salomónicamente, y también su nombre. Se llamaron, a la hora de nombrarse de algún modo, como la suma de sus integrantes: Flopa Manza Minimal. Con este formato, y también aumentados a una electricidad en la que Flopa retomaba el bajo, dieron un puñado de shows por la ciudad de Buenos Aires y alrededores, espectáculos que alimentaron la curiosidad y el amor de un público cada vez más creciente -merced al renombre de Ariel y Manza primero, y luego a sus propias canciones- por este grupo que había aparecido como hijo de la casualidad y que parecía no tener un plan mayor a juntarse a tocar cada vez que pintaba. Posiblemente por ello el álbum que debería haber acompañado esta aparición se demoraba. Pero ahí fue donde la coincidencia fue la madre de la necesidad, y de allí nació algo que expresó claramente la belleza de todo el proyecto y los sentimientos a los que daba nacimiento. Durante un show del trío en Morón, el extraordinario poeta cordobés Vicente Luy, ex Verbonauta que frecuentaba tanto a Ariel como a Florencia, se le acercó al grupo para saber cuándo iban a grabar un disco. Nunca, fue la lacónica y descorazonadora respuesta, no tenemos la plata. Luy, impulsivo, visceral como era, les ofreció financiar el disco con sus ahorros, pero sólo si lo grababan con la urgencia que requería el evitar que él se patinara la guita necesaria para hacerlo. Así fue como, durante el mes de enero de 2003, se grabaron las doce canciones -a razón de cuatro por cabeza, literalmente- que integraron el a la postre único álbum del grupo, el también titulado Flopa Manza Minimal que hoy les ofrecemos y salió hacia mediados de año por Azione Artigianale, sello autogestionado de los Pez para transformarse en el mejor álbum de aquel año, y también de un par de años posteriores. ¿Por qué? Pues porque la belleza que sólo la generosidad y la simpleza pueden transmitirle a la música se veía claramente reflejada en las versiones registradas por Flor, Manza y Ariel en este bellísimo, fundamental disco. Partiendo desde la hermosa “Los Días Por Llegar” que salía de la pluma de Flopa, pasando por perlas como “Trampas” (de Manza) o “Cruzando El Ancho Mar” (de Ariel) y desembocando en los mencionados “Sonajeros” y “Dejadez” para culminar en la expansiva, intensa “Abrazo Impacto”, Flopa Manza Minimal es más que un disco irreprochable: es el testimonio de tres sensibilidades en alquímica combinación, que potencian sus creatividades de una forma arrolladora, tan magnífica que parece ficcional, irreal, perfecta. Memorable es una palabra demasiado sencilla y poco representativa para este disco. Más bien habría que decir que quedó tatuado en nuestros propios inconscientes tal como los recuerdos que, con sus canciones, habremos musicalizado.

Esos mismos que afloran hoy, cuando volvemos a escuchar estas melodías.

"Para escapar de su miserable suerte, el pueblo tiene tres caminos: dos imaginarios y uno real. Los dos primeros son el bar y la iglesia; el tercero es la revolución social"

- Mijail Bakunin (via abigarrada)

(vía abigarrada)

tirairgid:

Kolla child, Jujuy, Argentina.

(vía laruedamagica)

retrospeactiva:

Zinacantan, Chiapas.

(vía hagamosalma)

suciaydesprolija:

Perdedores Hermosos.

(vía bolsodio)

"

Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
Hermanos:


NO MORIRÁ la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.

Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para aquellos que lloran hoy la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos, la luz. Para todos, todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.

Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.

Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.

Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.

Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.

Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.

Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergüenza.

Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.

Nuestra lucha es por el respeto a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.

Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.

Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.

Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.

Nuestra lucha es por la patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjera.

Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.

Techo, tierra, trabajo, pan salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Éstas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Éstas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Éstas son, hoy, nuestras exigencias.

"

- Comité Clandestino Revolucionario Indígena (via rafoski)

(vía hagamosalma)